Hemos pasado 5 días en este alojamiento. Si lo buscado es un alojamiento rural, habéis acertado. Subes la persiana por las mañanas y ves decenas de vacas. Los dueños tienen vacas, gallinas, perros y hasta una jabalina. A pesar de eso, el silencio por las noches es total. La casa está completamente reformada y equipada, quizá se echa de menos un pequeño sofá para por las noches. La calefacción es suficientemente potente para calentar la casa en pleno diciembre, pasando incluso calor. La casa es compartida con los dueños, aunque con acceso independiente, está como en una segunda planta de un caserón grande, ocupando los dueños la planta baja y parte de la segunda y tercera. Hay 2 perrillos muy mansotes y simpáticos que nos acompañaban todos los días en nuestros paseos. Nuestra hija ha estado encantada con ellos y eso que suele tenerles miedo.
La ubicación es perfecta para visitar Asturias, esta muy cerquita de Cangas, Covadonga, Ribadesella, Llanes, todos en torno a 30 minutos de la casa.
Si algún otro año volvemos, desde luego será una de las primeras opciones a tener en cuenta a la hora de elegir alojamiento.
Dar las gracias a Carlos y su familia por su hospitalidad y a Tobi y Pirata por su compañía.