La finca es preciosa: jardín muy cuidado, vistas maravillosas y una piscina realmente relajante. La casa también está muy bien pensada para disfrutar tanto del interior como del exterior.Sin embargo, la limpieza y el mantenimiento dejaron bastante que desear. Todavía quedaban cenizas de los huéspedes anteriores, algo poco apropiado en pleno agosto. Las ventanas tenían excrementos de pájaros y telarañas, que se repetían en casi todas las habitaciones, incluidas las lámparas. Los cristales estaban muy sucios, las cortinas con manchas grandes, y en general había bastante polvo por toda la casa. Además, en 15 días no estaba contemplado ningún cambio de sábanas; tuvimos que pedirlo expresamente. A este precio, entendemos que debería incluirse al menos un segundo juego.También encontramos desperfectos a revisar: la ducha de la primera planta perdía agua, el marco de la puerta de la cocina se desprendía y varias tumbonas tenían la madera podrida. La barbacoa, aunque entendemos que no podía usarse por el riesgo de incendios, estaba además bastante sucia.Al comentar estos problemas, nos respondieron que era normal por estar en el campo. Entendemos que una finca rural requiere otro mantenimiento, pero la limpieza interior debería cuidarse igualmente.Es una pena, porque el potencial y el entorno son magníficos. Con más limpieza y mejor mantenimiento, la experiencia sería excelente.