Fui a pasar el fin de semana con unas amigas y desde el minuto uno nos encantó el alojamiento. La casa se encuentra en una aldea donde los senderos rurales no faltan. La tranquilidad nocturna es ideal para despejarse y salir del entorno acelerado de la ciudad. Además, de noche se pueden ver todas las estrellas y constelaciones cosa que hace del lugar un sitio aún más especial.
Con respecto a la casa, tuvimos todas las facilidades desde el primer momento, vasos, platos, menaje de cocina, variedad de sartenes e incluso paelleras, el circuito de gas para realizarla y bombonas. Además, los propietarios nos facilitaron garrafas de agua mineral ya que la de la casa no era potable. Los adornos del chill out están cuidados al mínimo detalle y hacen que la estancia sea aún más acogedora.
Por otro lado, el trato de los propietarios fue inmejorable, desde la primera vez que contacté con Sergio a través de la app para realizarle diversas preguntas hasta que Francisco y su mujer se encargaron de darnos las llaves y recogerla a la hora acordada. Una familia encantadora.
Sin duda alguna una experiencia de 10 que, como ya le dijimos a ellos, repetiremos muy pronto.