La masía es impresionante, hemos disfrutado muchísimo de nuestra estancia a pesar del calor, entre 30º y 32º en el interior de las habitaciones. En la habitación del altillo (planta 2) no se podía estar. El trato con Josep Mª, el encargado de la casa, ha sido inmejorable, nos facilitó 2 ventiladores propios cuando se lo comentamos. Con el gestor de la propiedad no fue igual, de hecho, nos aseguro que no eran necesarios. Finalmente, cuando ya llevábamos varios días de calor, la propiedad nos facilitó 3 ventiladores más.
Recomiendo encarecidamente que instalen aire acondicionado en la casa. El mes de julio es duro de calor y a pesar de estar en pre-pirineos, según nos comentó gente del pueblo, se alcanzan temperaturas exteriores de 40º todos los años.