Soy gran amante de las casas rurales, y sin duda puedo afirmar que esta ha sido la más especial que hemos visitado nunca. Hasta el más mínimo detalle está cuidado, el jacuzzi es una maravilla, más grande de lo que parece. La chimenea es de una elegancia exquisita, da una paz difícil de superar.
Y no olvidemos al propietario, atento y profesional, y aunque seguramente el no se acuerde de nosotros, guardará un hueco en nuestra memoria, y seguro que volveremos a vernos.
El pueblecito, aunque tiene sus cosas no es muy grande y hay poco que hacer, Cuenca está a media hora y puedes aprovechar para ir, merece la pena. Animaos