La casa y su ubicación es excepcional, no sólo porque está cerca de todos los lugares de interés, sino porque se encuentra en un enclave privilegiado, entre las montañas de la Caldera de Taburiente, frente al mar (las puestas de sol son increíbles) y rodeada de un jardín canario maravilloso junto a una lengua de lava volcánica. Lo tiene todo!. Estaba impecable de limpia y tenía todos los utensilios necesarios de cocina y de ropa de cama y baño. María y Steffan fueron muy amables con sus explicaciones sobre la casa y con sus recomendaciones. Recomiendo: los desayunos en la terraza frente al océano y las noches en la hamaca contemplando la vía láctea!!. Gracias María y Steffan!