En el centro histórico de Aix-En-Provence, los visitantes pueden disfrutar de una gran cantidad de atracciones que muestran la rica historia y la vibrante cultura de la ciudad. El icónico Cours Mirabeau, flanqueado por plátanos y bulliciosos cafés, es una visita obligada para aquellos que buscan experimentar la atmósfera local. Justo al lado de esta arteria principal, la impresionante Catedral de Saint-Sauveur, con su impresionante arquitectura y hermosas vidrieras, es un punto culminante para los entusiastas de la historia.
Los amantes del arte apreciarán el Museo Granet, que alberga una extensa colección de obras de artistas clásicos y contemporáneos. El histórico ayuntamiento, conocido como Hôtel de Ville, también merece una visita, con un encantador patio y una torre del reloj que se suma al encanto de la zona.
Los mercados son un elemento básico de Aix-En-Provence, con la Place Richelme que ofrece un vibrante mercado de agricultores donde los visitantes pueden degustar productos y delicias locales. Además, las numerosas fuentes dispersas por toda la ciudad, como la famosa Fontaine de la Rotonde, ofrecen lugares pintorescos para la relajación y la reflexión.