Isil es también conocido por las Fallas de Isil, dentro de la tradición de fallas o teas, muy común en el Pallars y la Ribagorça. Como recuerdo de la celebración pagana del solsticio de verano, la tarde noche del 23 de junio los habitantes de Isil descienden de la montaña con troncos encendidos, la hilera de la que en medio de la noche parece una serpiente de fuego. Esta fiesta fue recuperada en 1978 y declarada fiesta de interés nacional por la Generalitat de Cataluña en 1991.
En Isil también se encuentra la Casa del Oso Pardo del Pirineo, un centro de interpretación de este magnífico mamífero.