En el corazón del Valle de Aosta, a solo tres kilómetros de la ciudad de Aosta, encontraréis una casa que en su día fue un sencillo establo, refugio para animales y herramientas. En 2009, esta antigua estructura, testigo de las tradiciones rurales, fue completamente renovada, conservando su carácter rústico e incorporando comodidades modernas. Hoy en día, lo que era un establo se ha convertido en una acogedora casa de vacaciones.
Rodeada de vegetación, prados y bosques, la casa ofrece una atmósfera tranquila, acompañada por el relajante sonido del río Buthier que fluye cerca. La cocina está totalmente equipada y el salón, luminoso, se abre a panorámicas impresionantes.
El verdadero tesoro de la casa es la terraza compartida con barbacoa, un espacio ideal para relajaros, tomar el sol o simplemente disfrutar de la paz de la naturaleza. Desde aquí, las vistas a las montañas son espectaculares y el silencio del valle solo se ve interrumpido por el canto de los pájaros y el murmullo del río.
La ubicación es perfecta para quienes desean explorar el Valle de Aosta. Está a solo 15 minutos en coche del teleférico que lleva a la estación de esquí y a 20 minutos de una localidad famosa por sus pistas de esquí de fondo y alpino. Ya seáis amantes de los deportes de invierno o de la naturaleza, esta casa es la base ideal para cualquier aventura.