Despiértese como Robinson Crusoe en su propia isla privada: intimidad, desconexión y naturaleza en estado puro.
La finca rústica Can Mandai ofrece tranquilidad absoluta en un entorno auténtico, con el encanto tradicional de la piedra natural. Aquí, los únicos sonidos que oirá son los suaves balidos de las ovejas o algún que otro gatito curioso. Es el lugar perfecto tanto para los que buscan paz como para los huéspedes activos: practique yoga en la espaciosa terraza o en la vasta finca de 14.000 m², explore rutas en bicicleta o salga a correr por los pequeños caminos rurales asfaltados que conectan la casa de campo.
A un corto paseo, por un bonito sendero, encontrará los encantadores pueblos de Sant Llorenç y Son Carrió, donde podrá disfrutar de panaderías, restaurantes y acogedoras cafeterías. Si busca algo más urbano, a 10 minutos en coche llegará a Manacor, la segunda ciudad más grande de Mallorca, con supermercados, tiendas y un animado ambiente incluso en invierno. Y en sólo 15 minutos, podrá relajarse en las playas de arena más bonitas del noreste de la isla.
La casa de campo ofrece 111 m² de espacio habitable, con un amplio salón, una moderna cocina totalmente equipada, televisión por satélite (canales alemanes) e Internet de alta velocidad, perfecto incluso para trabajar a distancia o hacer videollamadas. Hay dos dormitorios con capacidad total para cuatro huéspedes y un cuarto de baño parcialmente reformado, lo que la convierte en una opción ideal para una o dos parejas.
Para su comodidad, la casa está equipada con aire acondicionado y calefacción por suelo radiante, convirtiendo Can Mandai en un refugio acogedor en cualquier época del año.