Altea encanta a quien la visita, es uno de los pueblos más bonitos de España en el que historia, mar y montaña se dan la mano. El apartamento, al borde del mar, está en una de las urbanizaciones con más encanto de la villa blanca. La casa es cómoda y confortable, su capacidad es para cuatro personas. Está en urbanización privada con piscina y jardín y, a pesar de la tranquilidad que allí se respira, está cerca de todo: del paseo marítimo, del pueblo, del casco antiguo y del puerto. (VT-448239-A)