Estimados amigos,
Cuando se entregan las llaves de San Fiz, se enseña toda la vivienda y se pregunta con interés qué le parece al huésped. Ustedes dijeron que todo estaba bien y como esperaban. Limpio y en orden. Y les agradecemos esas 4 estrellas.
En cuanto a los problemas que comentan he aquí nuestra explicación:
San Fiz es una casa de pueblo, familiar del siglo XVIII, de piedra y madera. Esto quiere decir, que pese a estar recién aspirada y abrillantada, a los dos días ya hay que realizar otra limpieza, porque la madera y la piedra no son superficies pulidas sino que siempre generan polvo.
Si a esto añadimos que aireamos con las ventanas y puertas, esto origina más polvo, algún insecto, etc.
Mencionan la habitación de la niña como donde tenían el problema de las pelusas, esto es por ser la habitación que tiene peluches, no obstante, estos juguetes se lavan con frecuencia para prevenir alergias, y son los mismos por los que ustedes nos agradecieron toda la diversión que su pequeña tuvo dentro de la casita, poco antes de irse.
La puerta del armario de la niña estaba fuera del raíl, porque al sacarla para limpiar no fuimos capaces de volver a colocarla sin dañar las maderas de castaño del armario, por lo que llamamos al ebanista que la construyó, y prometió acudir durante su estancia, pero es agosto y cuando se les comentó en su momento, ustedes le dijeron a Fátima que no importaba. No obstante, el problema ya está subsanado y sentimos que en el fondo sí les hubiese molestado.
La casa, según se ve en las imágenes, tiene objetos familiares restaurados, esto lo explicamos en nuestra presentación porque pertenece a mi familia desde 1705, y ustedes conviven con algunas piezas que son de mis tatara-tatarabuelos. Eso forma parte de la decoración y personalidad de la misma. Este hecho nos lo agradecen nuestros huéspedes, uno tras otro. Bien es verdad que las antigüedades no gustan a todos por igual, y eso es de entender.
El cuarto de baño, está dotado de gel, distintos tipos de champú y papel higiénico, pasta de dientes, etc y hasta un pequeño set de manicura y peine, en caso de que se hubiesen olvidado el suyo. Todo pensado para su bienestar.
Y la cocina está equipada con vajilla de Sargadelos, cubertería, ollas AMC, especias, azúcar, aceite de oliva (que traemos de Jaén), conservas, te, café, infusiones, licores, miel de la zona y hasta nocilla. Todo a su disposición, para que a su llegada no tengan que preocuparse de ir al supermercado.