La casa preciosa, cómoda y acogedora. El anfitrión una persona estupenda y que nos dio todo tipo de facilidades, además de indicarnos muchas rutas y lugares que visitar. Tendremos que repetir visita porque el pueblo era tan encantador que no salimos de allí y nos faltó por visitar sitios pero por lo agusto que estuvimos allí que no queríamos movernos. El pueblo pequeño y lleno de gente encantadora y de lo más amable y servicial, no hay que dejar de visitar el bar del pueblo, regentado por una pareja encantadora y con unos clientes, igualmente, encantadores. Nos fuimos de allí deseando volver y con un recuerdo inolvidable de sus gentes, aire y desconexión y descanso. Si se quiere descansar, es el sitio ideal.