Sólo estuvimos un fin de semana con unos amigos, pero fue suficiente para "descubrir" este hermoso rincón del norte de Palencia. Pueblos pequeños, aire limpio, montañas repletas de piornos en flor y la silueta omnipresente del Curavacas y del Espigüete que parecían hipnotizar nuestra mirada. El pueblo donde se haya la casa, Triollo, parece mantener todavía la calma y la tranquilidad de los pueblos de montaña pero con mucho ambiente montañero. Su ubicación es perfecta para conocer la comarca, a medio camino entre Velilla de Río Carrión y Cervera de Pisuerga. Las indicaciones de Raúl nos fueron de mucha utilidad para planificar el viaje y fue una lástima no poder conocerle en persona porque seguro que tiene muchas más cosas que contar (excusas para volver). A nosotros nos tocó la Parda y la verdad es que no nos decepcionó. Es una casa llena de detalles, muy limpia y con todo lo necesario. Especial mención para la comodidad de las camas y de los colchones. Nos sorprendió que cada habitación tiene su cuarto de baño completo, pues no es habitual en las casas de alquiler íntegro que conocemos. Lo único que echamos de menos fue no disponer de tiempo para poder aprovechar la barbacoa y la terraza, así que ya la tenemos apuntado para volver algún día.