En primer lugar quede impantado de la belleza del lugar , las vistas, la casa, el silencio, lo único que escuchabas eran las campanitas de las cabras, te sentías en un paraíso en la montaña , a la casa no le faltaba nada , super acogedora y cómoda, dentro de la propiedad podías recolectaron tu propia fruta , higos, ciruelas, uvas , granadas , nueces etc sinceramente superó ampliamente lo que se ve en las fotos. Es una isla grande y la ubicación te da tranquilidad y no estás lejos para moverte estuvimos 5 días y fuimos a casi todos los puntos cardinales sin problema... Los anfitriones un lujo..respondieron siempre que los requerimos . no hay una sola queja....