La casa de campo del siglo XIX, después de ser restaurada, dio lugar a un edificio de líneas equilibradas, donde lo antiguo y lo moderno se combinan armoniosamente. Los espacios de antaño dieron lugar a las habitaciones de castañas, girasoles, hiedra, nomeolvides y rosas, recordando los aromas y sabores del campo. Aunque cerca del centro del pueblo, la casa de Quinta do Pomarinho aún conserva este entorno rural, enmarcado por un paisaje verde, que le reserva la tranquilidad que está buscando.