Somos una familia formada por una persona mayor, dos matrimonios y dos niñas que estuvimos en esta propiedad durante la primera quincena de agosto de 2016.
Lo primero que hay que destacar de la casa es la dueña, Celia, cuyo cálido trato y disposición a ayudar resultan sorprendentes en un lugar tan turístico: fue rápida en las respuestas y en aclarar dudas, seria y cordial al mismo tiempo, que nos recibió con una nutrida cesta de frutas y víveres de primera necesidad y que tanto se agradecen a la llegada.
Las fotos y la descripción de la casa no le hacen justicia, porque es mucho mejor en realidad: sala de estar muy acogedora con una tele enorme y sofás estupendos para ver las Olimpiadas, una piscina privada para aliviar los calores de agosto y entretener a niños y mayores sin necesidad de usar la piscina comunitaria, cocina práctica con todos los utensilios necesarios, habitaciones amplias, luminosas y confortables, dos baños completos y cómodos, una terraza para contemplar el atardecer en el mar, etc. La casa dispone de muebles de calidad que dan la sensación de estar en un hogar y no de alquiler vacacional, dispone de vajilla, cubertería, ropa de cama, toallas, tumbonas para tomar el sol, mesa al aire libre y bajo techo para comer, etc.
Hay que destacar también la excelente ubicación de la casa, tanto dentro de la urbanización como en la zona de Playa de las Américas. Está muy cerca la Playa de Troya, limpia y con arena negra fina. Muy cerca de supermercados y de excelentes restaurantes para comer bien y para comida rápida. Bien situado también para ambiente nocturno, aunque no molesta estando en la casa.
Si repetimos en Tenerife, esta casa será nuestra primera opción. Muchas gracias a Celia por todo. Esperamos verla pronto por Asturias.