Bienvenido a este encantador pueblo enclavado en el corazón del valle del Eure. Esta antigua fragua de carácter le espera para una escapada relajante donde la naturaleza y la tranquilidad se encuentran.
La fragua consta de dos habitaciones, que ofrecen un cálido confort y un ambiente auténtico. Le recibirán en un acogedor salón con chimenea, perfecto para las veladas más íntimas.
Un jardín privado acompaña a la Fragua, proporcionando el lugar ideal para reponer fuerzas, disfrutar de un café al aire libre o compartir una comida mientras admira la belleza del paisaje.
Es un verdadero remanso de paz donde el tiempo parece detenerse.