Dos familias, cuatro adultos y cuatro adolescentes, hemos pasado unas maravillosas vacaciones en esta amplia casa, cerca de la playa de Miramar, al sur de Oporto, en un entorno privilegiado y bello, como si estuviéramos en nuestra propia casa, o en la casa que hubiéramos imaginado para poder pasarlo bien. Es una casa sorprendente, muy limpia y muy bien equipada en todos los sentidos -cocina, baños, salón, dormitorios...-, pero, además, cuenta con detalles decorativos muy curiosos, colección de libros y de buena música, billar, ping-pong y un coqueto patio, para vivirla plenamente. Tan amplia y acogedora que dos familias se encuentran muy a gusto en ella. Por otra parte, los alrededores son bellísimos y tranquilos y está conectada fácilmente con Oporto mediante tren de cercanías, con lo que nos resultó muy fácil conocer la zona y visitar varias veces la ciudad. La amable dueña, Adriana, nos facilitó todo tipo de información: restaurantes, sitios para ver, supermercados, etc... Por todo ello, pasamos unas maravillosas vacaciones que se nos hicieron muy cortas, por lo que ya conocemos lo que significa la "saudade" portuguesa, esas ganas de volver a este maravilloso país.