Situada en la Serra de Tramuntana, que la Unesco declaró Patrimonio Mundial en 2011, la villa ofrece un remanso de paz entre pinos, algarrobos y olivos centenarios. Al hallarse en un punto más elevado, desde la finca se pueden disfrutar de unas vistas maravillosas al pueblo de Selva.
La villa, renovada a lo largo de los años, cuenta con nueve dormitorios dobles —uno de ellos de servicio—, seis baños y un aseo. Además, existen diversas áreas y salas para fines dispares; entre ellas, se encuentran un comedor señorial mallorquín y un fastuoso salón. Por otra parte, la majestuosa entrada, adornada con infinidad de elementos decorativos de valor histórico incalculable y coronada por una formidable escalera, actúa como distribuidor para acceder a las distintas habitaciones.
En cuanto a las zonas exteriores, los vastos jardines que rodean la propiedad permiten dar agradables paseos respirando el más puro ambiente mediterráneo, tan plácido y sosegado. Al mismo tiempo, el mirador ofrece unas vistas sensacionales al pueblo, a la bahía y a las montañas, mientras que la piscina procura una zona más íntima y privada gracias a la cantidad de árboles que la flanquean.