Hemos pasado una semana inolvidable en Goikola. ¡Cada día ha sido excepcional! A pocos kilómetros de la casa hay un montón de actividades que realizar: cuevas con arte rupestre, viaje en tren de vapor del siglo XIX, playas fantásticas, excursiones por una costa con un paisaje increíble (¡no os perdáis Sakoneta!), montañas y pueblos que parecen sacados de un cuento... La casa fantástica: muy bonita, cómoda, con un entorno precioso, río para bañarse, el pequeño pueblo de Lástur a menos de un kilómetro... Y lo mejor, el trato de Carmen, Chema y Ilaria, que hacen lo imposible para que estés bien en su casa.
Bueno, el único problema, es que los días pasan volando, y al final tienes que convencer a los niños que es hora de volver a casa... Pero sin duda, yo coincido con ellos: ¡es un lugar para quedarse!