Goikola es una casa rural regentada por Carmen y Jose Manuel, dos anfitriones que nos han hecho sentirnos en casa, con su cariño y atención, hasta el punto de poder compartir un rato con Carmen mientras hacía ovillos de lana. Nos enseñó los tipos de lana, y lo mejor, cómo hacer un ovillo. Con ambos disfrutamos de conversaciones al atardecer sobre cine, la historia del lugar y sobre la vida, lo que hizo que nuestros paseos por el valle fueran más enriquecedores. Nos encantó el entorno, un valle verde y tranquilo repleto de historia y de anécdotas. Recomendamos la casa por muchos motivos: calidez de sus propietarios, la tranquilidad de la casa y el increíble entorno en el que se encuentra. Es una pena que no hayamos podido disfrutar de ver a Carmen y a Txema haciendo quesos, pero nos llevamos el recuerdo de su compañía y de un lugar rico en tradiciones, historia y cultura. Gracias!!!