Estuvimos el fin de semana un grupo de amigas. A pesar de los mil contratiempos que nos iban surgiendo uno tras otro los dueños de la casa fueron muy comprensivos, amables y ofrecieron soluciones en todo momento.
Nada más llegar a la casa ya me sentí más relajada. Es una casa preciosa, espaciosa y situada en la montaña a una distancia perfecta de pueblos y vecinos. Pudimos disfrutar de un fin de semana muy agradable y a nuestras anchas. Me encantó poder hacer alguna excursioncita y conocer todos los animales, el huerto es precioso, y el entorno también. Nos quedamos con ganas de hacer más rutas, con ganas de volver.
La casa muy limpia, camas muy cómodas, la piscina genial, vamos, que nos sentimos como en casa.
Dar mil gracias a Àngels y a su marido por su paciencia, su sonrisa y su atención en todo momento. Son dos soles.