Zona muy tranquila. La dueña, doña Orfelina, muy amable y pendiente de nosotras. La casa bien equipada (lavadora, lavavajillas, plancha, tabla de planchar, tostadora, microondas,...). Quizás un espejo en las habitaciones y un secador de pelo no estaría mal tener (para no ir "cargando con él"). Por lo demás, todo muy bien. Gracias doña Orfelina! Deseando volver!!!