Estuve con unos amigos en Junio y todo fue de 10: Teresa, la dueña, es amabilidad absoluta. Si necesitas algo se preocupa por facilitártelo, y se nota que de verdad quiere que los inquilinos se sientan como en casa, y así fue en nuestro caso.
A parte de que la casa está genial y no le falta un solo detalle, lo que más me sorprendió fue la absoluta limpieza. Llevo años alquilando casas rurales y, habitualmente, siempre encuentras alguna teleraña, un poco de polvo...lo normal de una casa en el campo, pues bien, en esta estaba todo impoluto, vamos que como se suele decir se podía comer en el suelo jajajajaj.
Resumiento, la casa y la dueña son de Matrícula de Honor.
Por último quería dejaros una advertencia de la zona, que es muy bonita y la gente también es amabilísima, pero hay una ruta que seguramente os recomendará Teresa que es la ruta de los castros: Requiere su esfuerzo y os recomiendo que si la hacéis (merece la pena) os plantéis hacerla por la mañana con ropa de senderismo (botas, ropa cómoda, mochila) y bebida y algún bocadillo, por que la subida para ver los 15 puntos de la ruta se las trae. Nos cruzamos con gente por el camino que opinaban lo mismo. Dejo esta observación porque para la gente de la zona es algo super sencillo, pero para los que no estamos acostumbrados ya os digo que no. Eso sí, cuando estás arriba las vistas son espectaculares. Os la recomiendo.
Muchas gracias Teresa por tu hospitalidad.