Hemos pasado el fin de año de 2012 en este precioso establecimiento. Nosotros llevamos varios años saliendo a pasar el fin de año en alojamientos de este tipo (pequeños hoteles o casas rurales) que ofrecen un paquete de nochevieja.
Hasta ahora no hemos repetido en ninguno, pero creo que repetiremos en el Molino de Losacio el próximo o próximos años.
El trato es genial, tanto Camino como Mari se encargan de que la estancia allí sea perfecta, y dándote opciones de qué hacer en cada momento.
Las instalaciones, perfectas. Dispones de un a biblioteca en la que te podrías encerrar durante todo el tiempo para leer, ver películas o jugar a juegos de mesa, hay una gran variedad de todo esto a disposición de los clientes.
Las habitaciones no son grandes, son grandiiisimas, con ducha de gidromasaje y un cama en la que podría dormir la familia entera.
Y por fin la comida. Lo primero que he de decir, que es el primer sistio donde he estado, que en un menú de nochevieja, entienden que una niña de 4 años, no tiene que pagar un menú de gala, pero lo que tengo que decir, es que el precio del menú infantil no era de gala, pero sí lo fué la comida. Un menú adaptado a los más peques pero excelente. El menu de los mayores, igualmente perfecto, y la comida de año nuevo, no se que decir, nos prepararon un cocido fabuloso, pero por si alguien se quedaba con hambre (cosa que era imposible) hicieron un parrillada de carne en la barbacoa, que todavía me acuerdo del olorcito.
En fin, no me enrrollo más, que alguien pensará que soy el dueño, y nada más alejado de la realidad.
Muchas gracias a Camino, Mary, Anibal y a todos los que hicieron que nos olvidasemos de la crisis en la nochevieja del 2012.