Es una casa muy bonita, acogedora y realmente especial pero de la misma manera que hay que dar un sobresaliente al creador de la web por conseguir plasmar lugares únicos, algunos incluso inexistentes como el patio que parece haber en la casa, hay que dar un suspenso a la persona de contacto que los dueños de la casa tienen en el pueblo para recibirte y despedirte, si es que se puede llamar así a la fría acogida que nos dio y a la revisión policial y silenciosa a la que pareció someternos cuando nos fuimos, con su insistencia en que no tardaría más que 5 minutos en "comprobar que todo estuviera en orden" para devolvernos la fianza. Durante los últimos 11 años he estado en una media de 6 o 7 casas rurales al año, muchas de ellas mejores y con cosas de verdadero valor, y jamás el trato ha sido tan distante y tan desconfiado como ese. Ni una palabra, solo esperando con prisa a que saliéramos de la casa.
Nadie dispuesto a pagar por una casa una cantidad tan elevada y además 400€ de fianza, se merece un trato así. La esencia del turismo rural está en gran parte, en la amabilidad y la simpatía de la gente que dirige estas casas como parte de su forma de vivir y no sólo como un negocio. Sí, la casa es preciosa, encantadora y elegante pero le falta la elegancia y la calidez del trato con el cliente tan de agradecer en este tipo de establecimientos.