Nada más llegar, nos sorprendió el hecho de que la propietaria (Karmentxu) solicitara el DNI y la tarjeta de crédito para tomar los datos de la misma, para a continuación efectuar el cobro inmediatamente y por adelantado, algo que nos causó mala impresión.
Resaltar: Suciedad excesiva, olor a moho, telarañas, mucho polvo, cama incomodísima, ruido de ronquidos de apartamentos contiguos, ruido de lavadora de uno de los apartamentos o de la casa de la propietaria (de 1AM a 6AM). Olor a moho, sobre todo en el armario. También en la cama, dado que el cabecero es de un material (parece cuerda) que está plagado de polvo y desprende olores sumamente desagradables. Tuvimos que girarnos y dormir con la cabeza en la zona de los pies. El polvo de las flores secas que hay en varias zonas del apartamento y que, sin duda, no es apto para alérgicos. Permanecí toda la noche despierta sin poder apenas respirar. Lo del polvo y la suciedad se hace extensible al resto de la estancia. La cama es muy pequeña, quizá para una persona pudiera servir. Ahora bien, la almohada es tan fina que te olvidas de que existe y el colchón tan duro e incómodo que temes que llegue el día siguiente; sin duda, te levantarás "doblado". No, no exagero.
El lavabo parece fabricado para liliputienses. O era muy pequeño o nosotros muy grandes. Tenía complejo Goliath, y es algo que no suele sucederme.
La propietaria obliga a reservar un mínimo de 2 noches y cobra por adelantado. Si por cualquier motivo surge un imprevisto o no estás a gusto dado lo insalubre del lugar, no existe posibilidad de cancelación ni reembolso parcial alguno.
Así pues, y por mi parte, preferí perder el importe de un día a soportar un día más en ese cuarto insufrible. Reservé en otra casa rural a través del móvil y salí pitando de allí.