Tuvimos la coicidencia de compartir nuestra estancia en uno de los apartamentos con una despedida de soltero de chicos que estaban repartidos en otras casas del complejo de apartamentos (calculo que unos 20 en total). Como viene siendo normal en las despedidas, los chicos armaban jaleo y tenía puesta música techno a todo volumen. Cuando llamamos al propietario (que aparecía y desaparecía dependiendo de la hora) el viernes a las 0:30 de la noche para quejarnos del volumen de la música, su teléfono estaba apagado.
En ningún momento antes de nuestra llegada nos avisó cuál iba a ser la situación. Evidentemente, eso habría condicionado nuestra reserva, ya que teníamos una prueba deportiva ese fin de semana y elegimos un alojamiento rural para poder descansar en condiciones.
El trato con el propietario muy escaso, sólo nos entregó la tarjeta para entrar y enseñarnos el apartamento. Una pena, porque el entorno es muy bonito, pero no nos arriesgaremos a volver a ir.
A los que busquéis tranquilidad, os recomiendo que os aseguréis días antes de vuestro alojamiento, que no vais a compartir vuestra estancia con otra despedida.
La piscina que aparece en las fotos, estaba cerrada, creo que de forma temporal, pero no estoy segura.
Tampoco pudimos dejar una reclamación porque cuando nos fuimos del apartamento no había nadie en recepción.