Llegamos a Cal Fuster realmente fatigados, necesitábamos desconectar durante estas mini vacaciones de Semana Santa y vaya si lo hemos conseguido!!!
Despertar con el sonido de los pájaros, dar largos y relajantes paseos, ver que los niños disfrutan dentro y fuera de la casa... una gozada.
El inmueble dispone de todas las comodidades que podemos encontrar en nuestros propios hogares: cocina equipada, lavavajillas, lavadora, internet, camas con colchones confortables.
Las vistas desde la terraza son de postal, ver la puesta de sol con una buena copa de vino tinto ha sido una experiencia pacificadora.
Los propietarios son parte importante de la casa, tanto Jaume como Alba se vuelcan con los invitados y proponen y aconsejan lugares o restaurantes imprescindibles. La hospitalidad con nosotros ha sido exageradamente buena.
Destacar la Gastronomía de la zona; en Solsona se pueden encontrar Restaurantes extraordinarios, especialmente uno, si lo encuentras sabrás de cuál hablo...