Viajamos dos matrimonios con niños, 5 en total, desde los dos hasta los 8 años.
Las habitaciones muy amplias, con baño incluido en cada una de ellas. El salón muy acogedor (la chimenea imprescindible si vas con niños), con mucho espacio para todos. La cocina totalmente equipada ( y lo que no tiene, como papel de cocina o servilletas, está claramente indicado en la descripción de la casa, además de que Paqui, la dueña, te lo dice antes).
La casa está muy bien ubicada para poder hacer turismo rural, ir a las Tablas de Daimiel, a las Lagunas de Ruidera o ver algún pueblo cercano.
Nosotros, y sobre todo los niños, disfrutamos mucho nuestra estancia, tanto por las actividades durante el día, como por el tiempo en la casa, que nos daba espacio suficiente para que ellos jugaran mientras los padres charlábamos.
La atención de la dueña, impecable, nos hizo unas gachas manchegas de chuparse los dedos.
Lo recomendaría sin dudar a cualquier otra persona.