Necesitábamos una casa grande para alojarnos cuatro matrimonios todos familia, nos preocupaba sobre todo el frío en Burgos en noviembre porque viajábamos con dos bebés y el resultado fue estupendo. La casa se adaptaba totalmente a lo que buscábamos, muy cálida, muy céntrica y cercana a todos los sitios de interés que queríamos visitar con los niños (Sad Hill, Territorio Artlanza, etc...) . La anfitriona Marta estuvo pendiente de todo y fue verdaderamente muy amable durante toda la estancia. Nos encantó!