Mejor imposible. Aficionados al turismo rural, es una de las casas que más nos ha gustado, por no decir la mejor en calidad precio. Las fotos son bonitas, pero en vivo todo es mucho más espectacular. Exquisitamente decorado, una limpieza y un confort inmejorable, cuidando cada pequeño detalle y cada rincón de la finca. El exterior, el interior... todo. No le falta de nada. Perfecto para los niños, para los grandes, tiene 4 mesas enormes para comer todos en el rincón de la casa que más te apetezca. Tiene un salón con unas cristaleras donde te envuelve la naturaleza en 360º, con unos sillones tan cómodos que parece que te absorben. Se duerme como si estuvieras en el cielo, colchones y almohadas, silencio, temperatura, oscuridad... insuperable. Y por si fuera poco, te hacen una visita guiada... Gracias Josep María, por la impecable visita guiada que nos hiciste en el Molino, divertida, cultural, ilustrándonos en la historia y llena de cariño a nuestros hijos. Todos salimos de la visita encantados.
A pesar de la lluvia casi todos los días, nos hubierámos quedado allí a vivir.
Volveremos seguro. Miroslaw y Josep María (y Amélia por el premio a los niños) muchas muchas gracias.