La zona común está bien habilitada, cocina totalmente equipada con todo lo necesario para preparar el desayuno y las comidas, en el exterior hay un horno de leña y una parrilla.
100% recomendado para descansar y desconectar del día a día.
Las habitaciones son amplias y tienen baño completo con ducha, las camas son muy confortables. La nuestra tenía un pequeño balcón con vistas a las montañas, que nos enamoró.
Santo André es definitivamente un sitio con mucho encanto donde desconectar.
La atención es muy buena, los chicos que llevan la aldea son muy amables, la comunicación es muy fácil y fluida, tanto el recibimiento como la relación en la aldea fueron de 10.
En cuanto a la aldea, está muy bien restaurada conservando la esencia del lugar, se pueden hacer rutas de senderismo desde la misma.
Sin duda, una experiencia para repetir.