La casa es una pasada, la piscina enorme, las habitaciones bien, las estancias perfectas, los dueños encantadores.
El único “pero” y se lo dije a la dueña es que esta casa no se merece que todas las almohadas sean como una galleta de finas, te hacen no descansar adecuadamente. Es una pena.
Por lo demás, de 10.
Y eso que en pleno final de junio llovió todo el tiempo y no pudimos disfrutar todo lo que nos hubiera gustado.