La casa la sentí muy acogedora, el jardín hermoso con el toque romántico, con las rosas, me gustó mucho, mucha calma y silencio. Los alrededores alucinantes, me encantaron las piedras que hay para ir a visitar, de otro mundo, también bosques frondosos y lagos. Un cuento de hadas. Y Una y Erol fueron muy amables y atentos, muy agradecida. Lo recomiendo mucho.