Una casa muy chula, dividida en varias estancias, con una terraza superior espectacular con vistas al Estrecho y al monte, desde donde puedes ver la salida y la puesta del Sol.
La piscina no es muy grande pero la zona de hierba alrededor sí lo es, y las siestas ahí son una maravilla, al fresco de su sombra.
Allí mismo la barbacoa tiene un techado y una mesa redonda, donde comimos perfectamente 14 personas.
La comunicación con Ana, la dueña, muy buena en todo momento, y Rafael, el encargado de la casa, un encanto de persona. Muy atento siempre y muy agradable.
La casa está en un parque natural, con un pinar estupendo para practicar la carrera y el ciclismo de montaña (si eres hábil claro) e incluso una zona de escalada cercana (en el pueblo de Betis).
Se puede bajar caminando a la zona Norte de la Playa de Bolonia por un sendero del pinar en unos 2 km, pero luego hay que estar dispuesto a subir ;-)
La situación de la casa, al final de la carretera, hace que sea muy tranquila y sin ruidos nocturnos de la civilización.