Es una casa sacada de un cuento de hadas, todo allí es maravilloso: el exterior, la distribución de las habitaciones, el equipamiento, absolutamente todo perfecto. La anfitriona es muy amable, las instrucciones para el check in muy claras y precisas, la casa super limpia y con todos los detalles que puedas imaginar. Nos obsequiaron con una botella de vino a a llegada. Los exteriores preciosos, vimos un colibrí revoloteando en una de las macetas del jardín, todo muy cuidado y bonito.Nos fuimos con mucha pena, nos hubiéramos quedado muchos más días!Ha sido una experiencia inolvidable.