Decidimos decantarnos por este tipo de turismo por varias razones: buscamos un lugar sin masificación, tranquilo, con vistas preciosas, íntimo y auténtico, y realmente acertamos de pleno. El lugar, un fantástico valle entre montañas, perfecto para pasear, conocer el entorno, relajarte y desconectar. La cueva, perfectamente equipada y decorada con un gusto exquisito, resulta cómoda, acogedora y relajante, con una agradable temperatura constante y un silencio que transmiten paz y sosiego. La limpieza inmejorable y todo muy cuidado. Hemos recibido un trato excepcional por parte de Belén y de Antonio, siempre amables y atentos, no nos queríamos ir... Enhorabuena y Gracias a los dos por vuestro trato y vuestro tiempo, volveremos seguro!!