Hemos pasado cuatro días estupendos en La Alcubilla 2. Aunque han sido días de solazo y calor, la casa mantenía el fresco de la noche.
Es bonita, tranquila y espaciosa. La cocina y el cuarto de baño o son nuevos o lo parecen. La cama es muy cómoda. La única, y diminuta, pega es que a la noche, con el cambio de temperatura, la madera del techo cruje un poco durante un rato.
El dueño, Ángel, un hombre afable.