Hemos pasado un fin de semana 11 personas (3 familias compuestas por 6 adultos y 5 niños) repartidos entre las 2 casas.
La primera impresión no puede ser mejor, unas casas preciosas, todo impecable, prácticamente nuevo, limpio como la patena (punto a destacar!). El jardín no puede estar mejor cuidado, con 2 barbacoas y cada barbacoa con su mesa. A pesar de ser casas prácticamente gemelas, una casa (Eugenio), aparentemente, es un poco mas grande que la otra, que es donde hicimos la vida común los 11, habiendo suficiente menaje para todos en una sola casa, cosa que se agradece. En ninguna de las dos casas faltaba absolutamente de nada, vasos, platos, fuentes, cazuelas, utensilios de todo tipo y tamaño. Es más incluso, vinagre, sal, aceite, azúcar, sacarina, pimienta, productos de limpieza, pastillas para el lavavajillas, bolsas de basura... de todo! Además la propietaria, Milagros (una mujer de lo más amable) en los 2 contactos que tuvimos con ella estando en la casa, nos insistió en que si necesitábamos algo o echábamos algo en falta que se lo dijéramos. Vamos, mejor imposible.
La calidad del sueño buenísima, los colchones fabulosos, silencio absoluto durante toda la noche.
Hemos estado el ultimo fin de semana de octubre, por lo que hacía bastante frío fuera y para nuestra sorpresa ambas casas tenían la calefacción puesta, en la planta de abajo con suelo radiante y además en Casa Eugenio había incluso termostato en cada habitación.
La cobertura de los teléfonos móviles era algo escasa en el interior, pero incluso era de agradecer porque a los que vamos es a pasarlo bien en familia.
El pueblo es muy tranquilo, incluso demasiado tranquilo, pero nada grave porque Sasamón está a escasos 6 kilómetros y tiene toda la vida y más que le falta a éste y en cierto modo esa tranquilidad es parte del encanto de la casa, un verdadero Oasis.
En resumen una casa de las de que te dejan buen sabor de boca, de las de recomendar y repetir.