Hemos estado un fin de semana dos parejas con dos niños pequeños. La casa perfecta: amplia, con todo lo necesario (menaje, sábanas, mantas, toallas, ...), barbacoa interior (no lo usamos pq nos hizo buen tiempo) y exterior, ... En cualquier caso, si os falta o necesitáis algo, la madre de los propietarios (otro encanto de mujer, que vive muy cerca de la casa) buscará por todo el pueblo hasta conseguirlo... ;-)
Sitio tranquilo, con un pueblo y una casa que invitan al descanso. Todo estaba completamente limpio, y hasta las últimas toallas recién planchadas (entregadas en mano a la llegada).
Los propietarios (Julia y Raul) estuvieron pendientes de todo desde antes de nuestra llegada, recomendándonos lugares que visitar con los peques (otro acierto el merendero con patitos a los que dar de comer...) y pendientes de facilitarnos cualquier cosa que pudiéramos necesitar.
Entre otras cosas, nada más llegar, ya nos ofrecieron (y gustosos aceptamos) el dejarnos juguetes que habñia en la casa y hasta una piscina para que los niños se remojaran en el amplio patio (mientras hacíamos unas buenas barbacoas -mesa amplía en el exterior con suficientes sillas y una gran sombrilla).
En resumen: un fin de semana perfecto, en una casa en la que estuvimos mejor que en las nuestras, y a la que seguro que volveremos, aderezado con un trato inmejorable por parte de los propietarios.
MUCHAS GRACIAS, JULIA, A TU MADRE, Y A RAUL!!! Un verdadero placer conoceros. Ya sabéis que tenemos que repetir para probar los churros (que aprovecho para recordar que hay que levantarse pronto -en la misma plaza junto a la casa- para no quedarse sin ellos)... Hasta pronto!!!!!!