La casa está en un lugar espectacular, y tiene unas comodidades, diseño y detalles dignas de una casa rural de lujo. Si bien, hay que advertir algunas lagunas importantes. La mayor de todas, que no tiene agua potable, lo cual habría que avisarlo a los inquilinos para llevar su propia agua embotellada (no todo es beber vino y cerveza :). Y para los visitantes castellanohablantes, la televisión es vía satélite, pero dirigida a un satélite en idiomas extranjeros (SKY). La verdad es que para pocos días no se echa de menos, pero si vas muchos y quieres ver algo en concreto.... Personalmente, cuidaría algunos detalles del exterior (zonas algo desangeladas, como el área abierta bajo el gimnasio, o el propio gimnasio, con las máquinas algo descuidadas). El resto es estupendo para pasar unos días inolvidables, tanto en invierno (mejor, cuando esté en funcionamiento el spa, aún en construcción) como en verano (el área de piscina, con barbacoa y zona de juegos infantiles, es fantástica!).
La limpieza, muy buena, eso me dejó muy satisfecho. La cocina, pequeña, pero muy bien equipada. Las mantas, toallas, edredones, sábanas, etc... todo de primerísima calidad, muy buenas.
La atención de los propietarios, muy buena. Lástima su poco dominio del idioma de Cervantes, que junto a nuestro poco dominio del idioma de Shakespeare hizo que la comunicación no fuese tan fluida como nos hubiese gustado :).
No es un 10, pero a nada que sus propietarios se afanen en limar estos detalles, lo será sin duda. Por supuesto, muy recomendable. Sobre todo para parejas (el Torreón es una habitación superromántica!), y familias con niños (el salón de juegos, muy bien dotado, es una bendición!!.. no te das cuenta que existen!!!!).