El pasado puente de diciembre no sabíamos que hacer y unos amigos nos hablaron de L’Abadia de Cal Bessó. Llamamos y en seguida nos pusimos de acuerdo, el trato excelente. El precio muy razonable. Llegar allí se nos hico un poco largo, por que a nuestro hijo pequeño no le gusta nada ir en coche.
El pueblecito en el que está la casa es muy muy pequeño y tranquilo. No vimos prácticamente a nadie en la calle. Delante de la casa hay una gran plaza ideal para pasar la tarde jugando si hay niños. Y la casa, como está acabada de reformar, está perfecta. Xavier y Beth nos acogieron perfectamente, nos explicaron un poco la historia de la casa y nos dieron un montón de información de las cosas de que podíamos visitar por allí, excursiones, buenos restaurantes.
Nos instalamos en el primer piso. Aunque era diciembre se estaba bastante caliente en casa. La habitación era muy bonita y el baño también, y muy limpio. Cuando fuimos nos dijeron que aún no tenían bañera para bebés pero que pensaban comprarla. El comedor es muy agradable y en él se encuentra la cocina. Todo está decorado de forma muy agradable.
La verdad es que recomendamos completamente esta casa por la amabilidad y las facilidades que nos pusieron los dueños, porque es muy acogedora y muy limpia, y porque está situada en un lugar lleno de posibilidades para todos los gustos.
Sobre el entorno, nosotros visitamos el Monestir de les Abellanes, muy bonito y se come muy bien, también fuimos a Ós de Balaguer, donde compramos miel, turrón y aceite del Molí d’en Pau (directamente al propietario), también hicimos un trozo del Congost de Montrebei, que para amantes de la naturaleza es sensacional.