La casa es estupenda y el entorno maravilloso. La atención de los encargados de recibirte impecable. Muy amables y atentos.
El único “pero”, es que en la parcela de enfrente del porche de la casa , sin apenas separación, es donde juegan al fútbol los niños del pueblo,
mañana y tarde, y por lo general alborotan bastante. Imagino que no siempre será así. Por tanto, salvo por esos momentos, el paraje es idílico y lo recomiendo mucho.