Hemos disfrutado tal y como lo habíamos imaginado, superando las expectativas que teníamos cuando reservamos el alojamiento. Tranquilidad en una aldea apartada del mogollón urbano, con un entorno asturiano a tope (verde, montañas, vacas, caballos, bosques, ríos,...). Hemos podido disfrutar de muchas horas sin salir de la aldea y otros días hemos llegado rápido a playa, ciudad o montaña.
La casa muy agradable desde la decoración hasta la comodidad.
Sobre la dueña de la casa no podemos decir más que si la mayoría de la gente fuera como ella, todos seríamos mucho más felices.
En resumen, que en cuanto podamos, repetiremos en cualquier época del año.