No nos van a sorprender en nuestra segunda visita. Si repetimos, es por algo. Manuel y su familia, hacen que la estancia sea como si nos encontráramos en nuestra segunda residencia. Difícil encontrar un lugar mejor. Complejo perfectamente cuidado, tanto en el interior de la casa, como en el resto de las instalaciones. Trato totalmente familiar y muy atento en todas las necesidades.
Eso sí, no busquéis genialidades modernas como wi-fi y esas cosas. Es el mejor sitio para pasar el tiempo que queráis, lejos de la muchedumbre a la que, al menos nosotros, estamos acostumbrados en nuestra rutina diaria.Recomendabilísimo también el Bar Azahara, donde Paco y su familia os sorprenderán con sus infinitas tapas. Gracias nuevamente,Paco,Mari,Luigi,Jose, y como no,la preciosa Aurora. Nos volveremos a ver, seguro.