El sitio es mucho mejor que lo que se aprecia en las fotos. Muy acogedor, cómodo y limpio. Fuimos en el día más caluroso del verano y con el aire acondicionado estuvimos perfecto. No tenemos ninguna queja, la verdad. El agua caliente, la ducha, la climatización... se estropeó una persiana eléctrica pero nos la arreglaron ese mismo día. Una atención de 10 por parte de la propietaria que reside justo al lado para cualquier problema que tengas. Las niñas encantadas con las gallinas del vecino, los gatos, perros... Y muy a mano de todo tipo de excursiones, media hora de la Pierre de Saint Martín, garganta de Kakueta, acuaparc en Olorot... la piscina del pueblo abre para niños sólo por las tardes.