El alojamiento es sensacional en muchas cosas. Es amplio, está cerca de la playa y a la vez es tranquilo, es muy luminoso y estaba muy limpio. Tiene todo lo necesario, incluidas cosas no esperadas (especias, por ejemplo) . La presión de las duchas es estupenda, la cocina es muy cómoda para cocinar, los colchones son estupendos, la villa es super privada...Pero he detectado también cosas que no son correctas y debo mencionar, por orden de importancia:
1- El azulejo que rodea la piscina es muy ( MUY ) peligroso ( resbala muchísimo )en cuanto le cae algo de agua o cuando se camina con los pies descalzos y húmedos (lo cual, en una zona de piscina, es lo normal ). Nuestra hija se resbaló en la entrada , se dio con toda la espalda ( se hizo un rozón que le iba de extremo a extremo con el borde del azulejo ) y se dio después con la nuca. Todo quedó en un sustazo, pero creo de verdad que los dueños deberían de tomar nota, y además no podrán decir que no lo sabían porque en un comentario anterior he visto que otro huésped se lo dijo, y ha quedado sin solución.
- En la semana entera que estuvimos, no funcionaron las luces nocturnas ni de la piscina ni de la zona exterior. Lo hicimos saber el primer día a Ángela, pero nos dijo que era cosa del de mantenimiento y la programación. Realmente de quien sea labor al huésped le da igual, quiere que funcione. Pues ni un solo día lucieron.
- Exactamente igual con los 2 tragaderos del filtro de la piscina, ambos rotos. Lo dijimos el primer día, y los volvieron a colocar estando rota la pieza ( lo cual carece de sentido porque el propio agua los "escupía" de su sitio ) en vez de comprar 2 piezas nuevas, que valdrán duro y medio (son dos plásticos).
Dicho todo esto, la villa es genial y nosotros volveríamos si algún día cuadra regresar a Conil. La agencia es seria en la contratación, se portaron bien en general ( no tuvieron problema en dejarnos entrar antes de la hora, aunque no pudo ser por cuadre nuestro de horarios ) y la fianza la tenía en cuenta en apenas dos días.