Estuvimos 10 días en el mes de julio con dos niños de 10 y 11 años. La casa es pequeña pero acogedora y funcional y, para el verano, la verdad es que se agradece, porque te invita a utilizar las zonas exteriores que desde luego son la joya de la casa: un par de praderitas ideales para echar unas patadas al balón, una piscina siempre bien cuidada y limpia y un porche con sombra por las tardes ideal para comer, leer o ver la tv. La propietaria es encantadora y súper atenta; nos encantaron las notas que nos dejaron explicando las cosas importantes de la casa, pueblo etc.
Órgiva que está a dos minutos en coche de la casa tiene de todo, restaurantes interesantes, supermercados, tiendas de frutas y verduras, pastelerías.
En definitiva un lugar muy recomendable para descansar y como punto de partida para realizar actividades interesantes.