Un fin de semana muy agradable, para repetir. El alojamiento perfecto, muy cómodo, muy limpio, nos sentimos como si estuviéramos en nuestra propia casa. La casa está amueblada con estilo rústico, pero con todas las comodidades de una cocina y tres baños modernos y bien equipados. El jardín muy acogedor, invita a salir aún en invierno. Pueblecito tranquilo, para descansar y "no hacer nada". Fernando un encanto, trato muy cercano, súper-amable desde antes de llegar hasta que nos marchamos. Sin duda lo recomiendo.